El Partido Comunista de Venezuela (PCV) propondrá en el debate del proceso de conformación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) "la existencia de una organización revolucionaria nutrida de la ideología marxista-leninista".
Así lo expuso este lunes en rueda de prensa el secretario general del PCV, Oscar Figuera, durante la lectura de la resolución política del partido, originada en el XIII Congreso Nacional Extraordinario realizado este fin de semana en Tacarigua de la Laguna, estado Miranda.
Dicha propuesta, la cual se encuentra enmarcada en la resolución de este congreso, textualmente dice: "Aprobar la fundamentación política, ideológica y estratégica contenida en las tesis sobre el partido de la revolución, como un aporte al debate del conjunto de las fuerzas del proceso bolivariano en la construcción de los instrumentos requeridos por la revolución".
En este sentido, explicó Figuera que en Venezuela se desarrolla un proceso en dos planos, de manera simultánea, y que cada uno necesita sendos instrumentos para el combate.
"El plano de la lucha para defender la patria de la agresión del imperialismo demanda la más amplia unidad nacional de sectores que tienen diversos intereses; por tanto, consideramos que deben agruparse en un frente amplio antiimperialista", dijo Figuera.
Igualmente, indicó el dirigente político que también existe la necesidad de construir "el instrumento de los revolucionarios que sí creen en el socialismo", el cual, señaló Figuera, "se construye en el proceso encabezado por el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, en el PSUV".
Destacó Figuera que en dicho proceso el PCV aporta una propuesta, la cual está contenida en la tesis de debate sobre el partido de la revolución.
Con respecto a la disolución o no del partido comunista, señaló Figuera que esa decisión dependerá del carácter del partido que al final se quiera construir.
miércoles 7 de marzo de 2007
PCV propondrá incorporación de ideología marxista al PSUV
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2 comentarios:
VENEZUELA Y PSUV: ¿CHÁVEZ O NO CHÁVEZ?
Las políticas de Chávez en su llamada “profundización del socialismo” no nos pueden dejar indiferentes para quienes tratamos de pensar la realidad desde un punto de vista marxista. Y es que la nacionalización, una de sus cartas más jugadas en este proceso hacia el supuesto socialismo, está en entredicho por diversos sectores organizados de los trabajadores, entre otras acciones -como la formación del PSUV y los plenos poderes del ejecutivo- que hacen cuestionar la viabilidad de este proyecto supuestamente socialista. Y es que no se puede negar que Chávez no le ha tocado un pelo a los empresarios, al contrario, los ha favorecido, principalmente por su método de nacionalización, a través de la compra millonaria de CNTV (Compañía Anónima Nacional de Teléfonos Venezuela) y el sector eléctrico a precio de mercado, siendo que estas empresas antes de ser privadas fueron públicas y compradas al estado a “precio de gallina flaca” como dicen en Venezuela, gallina que por cierto, ha sido engordada por los empresarios a costa de los trabajadores.
Ante esto los trabajadores se han cuestionado la gestión de Chávez, y no sólo eso, sino que han planteado, desde la CCURA (una de las principales corrientes sindicales del país) que los trabajadores de CANTV tengan un real poder protagónico -el control obrero- en la empresa nacionalizada, lo mismo los trabajadores eléctricos, argumentando que son ellos quienes mejor pueden garantizar la producción eficiente, en rechazo a la mano de obra tercerizada, al burocratismo y la corrupción (1).
La llamada “revolución bolivariana” o “socialista” de Chávez de Venezuela no puede ser victoriosa más que por la dictadura del proletariado. Bajo ninguna otra circunstancia esto es posible de conseguir. Pero esto no es automático. No es viable creer que todo desarrollo revolucionario sea dado desde sus inicios, es decir, que las condiciones revolucionarias se den desde sus orígenes. Si fuera así, aparentemente sería más fácil oponerse a la política chavista, con el pretexto “ultraizquierdista” que no hay que engañarse, porque se trata de un nacionalismo burgués o menos que eso, y que de socialista no tiene nada. De acuerdo. Las compras de las empresas privadas por parte del gobierno –a precios de mercado- no son exactamente una nacionalización a través de la expropiación. Tampoco han cambiado las condiciones de producción de estas empresas: la administración no pertenece a los obreros y los trabajadores siguen tan explotados como con sus antiguos patrones -quienes en estos momentos se encuentran disfrutando de la venta del siglo, gracias a la gestión de Chávez-.
Pero de momento, la táctica más apropiada a la realidad, no sería oponerse al gobierno de Chávez detrás de la idea de no apoyar una democracia burguesa en descomposición. Y tampoco se trataría de respaldar a pie juntillas su gobierno, sino de apoyarlo mientras el proletariado no sea lo suficientemente fuerte como para derribarlo. De lo contrario, una oposición en este momento hacia la política de Chávez, sería una ayuda para la reacción.
Sin embargo es en este momento preciso, cuando se ha anunciado la formación del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) para supuestamente unir a la izquierda, propuesta por Hugo Chávez durante la campaña electoral del 2006, primero como "partido único", y después, para que no se vaya a pensar mal, como “partido unido” (2).
Es aquí donde las herramientas del reformismo burgués se están activando para poner a prueba la voluntad e independencia de los trabajadores y pueblo organizado. Ha sido el mismo Chávez quien, para garantizar el buen funcionamiento de este naciente partido, ha dado instrucciones para que “sea la organización más democrática de la historia de la humanidad”, según el dirigente oficialista Héctor Navarro, planteando que las autoridades, las estructuras y la organización deben ser elegidas desde las bases. Los partidos que ya han ratificado esta unificación son el MVR (Movimiento V República, principal partido de gobierno) cuya disolución se ha decretado para dar paso al PSUV, lo mismo ha hecho la UPV, el MEP, la Liga Socialista, IPCN, UNION y PPT. Por similares vías, aunque con algunas condiciones se encuentran TUPAMARO, PODEMOS y el Partido Comunista Venezolano. Todos ellos estarían apoyando la prometida democracia de este partido “donde hasta el nombre se discutirá”(3).
Y tal vez sólo el nombre, porque cabe preguntarse si estos partidos dentro del PSUV acogerían las necesidades de los trabajadores para un real camino hacia el socialismo, en cuanto a la independencia de clase que se pueda tener en un contexto de partido que es de gobierno y favorece a los empresarios. ¿Es posible que explotadores y explotados puedan votar codo a codo por proyectos comunes? La experiencia ha enseñado que eso es imposible, ya que la lucha de clases exige independencia de la burguesía y es probable que esta unión sea una trampa del bonapartismo, una táctica para diluir la capacidad de los trabajadores de producir propuestas más radicalizadas dentro de este híbrido proceso revolucionario. Es de esperar que los sectores aún no integrados al PSUV tengan la fortaleza de mantenerse al margen y desenmascarar sus verdaderas intenciones, que en vista de su carácter utilitario en contra de los trabajadores, deberá caer no sólo por su propio peso, sino por la oposición de las organizaciones con independencia de clase.
1. Alternativa Socialista. Nº445 24/01/07
2. Comando Táctico Nacional del MVR, William Jara.
3. Ver psuv.blogspot.com
VENEZUELA Y PSUV
Las políticas de Chávez en su llamada “profundización del socialismo” no nos pueden dejar indiferentes para quienes tratamos de pensar la realidad desde un punto de vista marxista. Y es que la nacionalización, una de sus cartas más jugadas en este proceso hacia el supuesto socialismo, está en entredicho por diversos sectores organizados de los trabajadores, entre otras acciones -como la formación del PSUV y los plenos poderes del ejecutivo- que hacen cuestionar la viabilidad de este proyecto supuestamente socialista. Y es que no se puede negar que Chávez no le ha tocado un pelo a los empresarios, al contrario, los ha favorecido, principalmente por su método de nacionalización, a través de la compra millonaria de CNTV (Compañía Anónima Nacional de Teléfonos Venezuela) y el sector eléctrico a precio de mercado, siendo que estas empresas antes de ser privadas fueron públicas y compradas al estado a “precio de gallina flaca” como dicen en Venezuela, gallina que por cierto, ha sido engordada por los empresarios a costa de los trabajadores.
Ante esto los trabajadores se han cuestionado la gestión de Chávez, y no sólo eso, sino que han planteado, desde la CCURA (una de las principales corrientes sindicales del país) que los trabajadores de CANTV tengan un real poder protagónico -el control obrero- en la empresa nacionalizada, lo mismo los trabajadores eléctricos, argumentando que son ellos quienes mejor pueden garantizar la producción eficiente, en rechazo a la mano de obra tercerizada, al burocratismo y la corrupción (1).
La llamada “revolución bolivariana” o “socialista” de Chávez de Venezuela no puede ser victoriosa más que por la dictadura del proletariado. Bajo ninguna otra circunstancia esto es posible de conseguir. Pero esto no es automático. No es viable creer que todo desarrollo revolucionario sea dado desde sus inicios, es decir, que las condiciones revolucionarias se den desde sus orígenes. Si fuera así, aparentemente sería más fácil oponerse a la política chavista, con el pretexto “ultraizquierdista” que no hay que engañarse, porque se trata de un nacionalismo burgués o menos que eso, y que de socialista no tiene nada. De acuerdo. Las compras de las empresas privadas por parte del gobierno –a precios de mercado- no son exactamente una nacionalización a través de la expropiación. Tampoco han cambiado las condiciones de producción de estas empresas: la administración no pertenece a los obreros y los trabajadores siguen tan explotados como con sus antiguos patrones -quienes en estos momentos se encuentran disfrutando de la venta del siglo, gracias a la gestión de Chávez-.
Pero de momento, la táctica más apropiada a la realidad, no sería oponerse al gobierno de Chávez detrás de la idea de no apoyar una democracia burguesa en descomposición. Y tampoco se trataría de respaldar a pie juntillas su gobierno, sino de apoyarlo mientras el proletariado no sea lo suficientemente fuerte como para derribarlo. De lo contrario, una oposición en este momento hacia la política de Chávez, sería una ayuda para la reacción.
Sin embargo es en este momento preciso, cuando se ha anunciado la formación del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) para supuestamente unir a la izquierda, propuesta por Hugo Chávez durante la campaña electoral del 2006, primero como "partido único", y después, para que no se vaya a pensar mal, como “partido unido” (2).
Es aquí donde las herramientas del reformismo burgués se están activando para poner a prueba la voluntad e independencia de los trabajadores y pueblo organizado. Ha sido el mismo Chávez quien, para garantizar el buen funcionamiento de este naciente partido, ha dado instrucciones para que “sea la organización más democrática de la historia de la humanidad”, según el dirigente oficialista Héctor Navarro, planteando que las autoridades, las estructuras y la organización deben ser elegidas desde las bases. Los partidos que ya han ratificado esta unificación son el MVR (Movimiento V República, principal partido de gobierno) cuya disolución se ha decretado para dar paso al PSUV, lo mismo ha hecho la UPV, el MEP, la Liga Socialista, IPCN, UNION y PPT. Por similares vías, aunque con algunas condiciones se encuentran TUPAMARO, PODEMOS y el Partido Comunista Venezolano. Todos ellos estarían apoyando la prometida democracia de este partido “donde hasta el nombre se discutirá”(3).
Y tal vez sólo el nombre, porque cabe preguntarse si estos partidos dentro del PSUV acogerían las necesidades de los trabajadores para un real camino hacia el socialismo, en cuanto a la independencia de clase que se pueda tener en un contexto de partido que es de gobierno y favorece a los empresarios. ¿Es posible que explotadores y explotados puedan votar codo a codo por proyectos comunes? La experiencia ha enseñado que eso es imposible, ya que la lucha de clases exige independencia de la burguesía y es probable que esta unión sea una trampa del bonapartismo, una táctica para diluir la capacidad de los trabajadores de producir propuestas más radicalizadas dentro de este híbrido proceso revolucionario. Es de esperar que los sectores aún no integrados al PSUV tengan la fortaleza de mantenerse al margen y desenmascarar sus verdaderas intenciones, que en vista de su carácter utilitario en contra de los trabajadores, deberá caer no sólo por su propio peso, sino por la oposición de las organizaciones con independencia de clase.
1. Alternativa Socialista. Nº445 24/01/07
2. Comando Táctico Nacional del MVR, William Jara.
3. Ver psuv.blogspot.com
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