PSUV Pay Per Play Ads

miércoles 7 de febrero de 2007

Opinión: Implicaciones de un Partido

Como objeto, un partido cualquiera existiría independientemente del hecho de ser pensado o no por alguien. Desde el punto de vista de ese alguien, un partido equis existe en tanto y en cuanto lo vive o experiencia, y no menos aún, sí lo piensa o verifica. Detallemos esta última afirmación: La existencia del partido desde la perspectiva del sujeto, implica la tenencia de una visión o idea del mundo, pensada y practicada por el sujeto. Pero además, el pensamiento y la acción producidos por el sujeto deben ser compartidos con otro u otros, lo cual en definitiva hace o convierte a los partidos en hechos o realidades sociales.

Ahora, caracterizado el partido como hecho o realidad social, intentemos enfocarnos en una definición partido político por lo que han dejado se ser. Para tal fin, tomemos como base los apuntes que a propósito nos ofrece José Antonio Rivas Leone, en su trabajo “Transformaciones y crisis de los partidos políticos. La nueva configuración del sistema de partidos en Venezuela”:

1.- Los partidos han dejado de ser la comunidad de comunidades donde la solidaridad ha sido desplazada por los intereses; es decir, los partidos dejaron de ser portadores de solidaridad para convertirse en portadores de intereses.

2.- Los partidos han sido desplazados del lugar que habían ocupado en cuanto a la formación de la opinión, junto a la creciente desideologización de la política, lo cual incide en el debate y la discusión.

3.- Se observa igualmente una baja pronunciada en las tasas de afiliación y de adhesión partidista. Observamos así un debilitamiento de los vínculos entre los ciudadanos electores y las organizaciones partidistas, producto del descenso en la variable “identificación partidista”.

4.- Los partidos políticos han sido afectados por las transformaciones sociales y económicas que han producido un cambio por lo menos en cuanto a la composición de los diversos sectores sociales. (1)

Observados los apuntes, interpretemos lo que a juicio del autor deben ser los partidos políticos: Una comunidad de comunidades portadoras de solidaridad, formadores de opinión a través del debate y la discusión ideológica. Los partidos políticos deben estrechar vínculos de identidad con una ciudadanía, cambiada en su composición social, producto de transformaciones sociales y económicas que afectan también a los partidos políticos.

Nosotros compartimos la concepción de partido político como campo o espacio de acción directa para la construcción colectiva del bien público, en la búsqueda conjunta la justicia social con la ciudadanía de modo participativo y protagónico. En cambio, los partidos políticos actuales están guiados por una concepción del partido político como instrumento o herramienta para la creación de consensos, dirigidos al fortalecimiento del un tejido social que fortalezca el sistema representativo formal del gobierno de partidos.

Abandonemos momentáneamente el desarrollo de los comentarios acerca del partido político y avancemos un poco sobre el sujeto que lo conforma. Veamos: El sujeto de un partido lo llamaríamos “partidario”. Sí nos referimos a un partido político, denominaríamos al conjunto de sus integrantes “militancia”. En todo partido, incluyendo el político, existe la figura del líder. En los partidos políticos tradicionales se les conoce como “dirigente”.

Dejemos a un lado por ahora también, el asunto del partido político y su sujeto y hablemos de socialismo, indicando lo que ciertamente no es. Para ello, en principio nos apoyaremos en el capítulo III del Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Carlos Marx y Federico Engels en 1948, a solicitud de la llamada Liga de los Comunistas. En el tercer capítulo de este clásico de la literatura política universal, Marx y Engels estudian la literatura socialista y comunista de la época. Los autores identifican tres tipos: El socialismo reaccionario, el socialismo conservador o burgués y, el socialismo y el comunismo crítico-utópicos.

Marx y Engels señalan tres corrientes del socialismo reaccionario: El socialismo feudal, el socialismo pequeñoburgués y el socialismo alemán o socialismo “verdadero”. El socialismo feudal marchó unido al socialismo clerical. Ambos, criticaron al burgués que los desplazó del poder político-económico, sin logran ofrecer otras salidas a los proletarios que la vuelta a los antiguos modos de explotación.

El socialismo pequeñoburgués defendían la causa obrera desde el punto del pequeño burgués y del pequeño campesino, acomodados entre la burguesía y el proletariado, hacia donde los empujaba el modelo burgués de explotación, el cual fueron capaces de desnudar en sus contradicciones trabajo-capital, pero al igual que el socialismo feudal y el clerical, apostaban por el retorno del modelo económico feudal. El socialismo “verdadero”, representó la versión alemana del socialismo pequeñoburgués venido de Francia.

El socialismo conservador o burgués, era propugnado por una parte de la burguesía que intentaba remediar los males sociales de la sociedad burguesa con el fin de consolidarla y perpetuarla. Marx y Engels, sumaron en esta categoría a economistas, filántropos, humanitarios, a organizadores de beneficencia, a protectores de animales, entre otros.

Del socialismo y el comunismo crítico-utópicos, Marx y Engels se refirieron al tipo de literatura que trataba de amoldar la sociedad a sus fantasías, repudiando toda acción política, y en particular toda acción revolucionaria dirigida a transformar radicalmente la sociedad.

En resumen, un socialismo que aspiraba retrotraer la historia a épocas feudales, o deseba paliar los males de la sociedad burguesa para conservarla, o que anhelaba moldear la sociedad a sus utopías sin revolucionarla, no era ni es socialismo.

Estemos claros en lo siguiente: Una revolución es o sirve a los fines del cambio radical y vertiginoso del estatus quo. Es decir, no solamente un cambio acelerado de forma o de nombre, sino de cimientos del ser y del parecer, pero además del hacer, pensar, practicar y proceder, del producir y reproducir, del percibir y sentir ese cambio de manera sustancialmente opuesta al punto de partida. Entonces, es algo mayor y más complejo que la evolución de una situación o perspectiva de ese punto o estado previo.

Detallado los significados de socialismo y de revolución, regresemos a la cuestión del partido político y digamos que un partido político socialista y revolucionario, al contrario de los partidos políticos tradicionales, debe pensarse y practicarse en colectivo, respetando la diversidad de las fuerzas progresistas y revolucionarias. Más aún, tal ejercicio colectivo y unitario en el seno de un partido político socialista y revolucionario debe atender también a la sociedad en general. He allí el último punto a aclarar:

Un partido político socialista, unitario y revolucionario no debe proponerse la eliminación directa e inmediata de otros partidos, de ello se encargarán: La pérdida de vigencia de los intereses que estos partidos defiendan, tras la imposición por la vía de la praxis del modelo de liberación socialista, en el cual la sociedad dirija la economía y lo formal institucional esté basado en lo real social.

Como ejemplo, así como constitucionalmente lo social priva sobre lo económico (Ver: Título VI Sobre el sistema socioeconómico), en el Partido Socialista Unido de la Revolución Venezolana (PSURVE), debe privar el interés social por encima del político. Vale decir, toda política implementada desde el PSURVE debe estar dirigida al conglomerado social venezolano. Ello no implica que el PSURVE pase a ser o se convierta en una agrupación meramente social. En ningún momento se trataría de sustituir a las agrupaciones sociales. Tampoco, se referiría a que el PSURVE perderá la vocación de poder para el cual se forman los partidos. Al contrario, la vocación social prefijada a la política potenciaría al PSURVE hacia el poder real y duradero: el poder constituyente.

Tal poder constituyente, poseedor de una visión endógena (desde el interior hacia el exterior), debe mirar también hacia un destino común a nuestros pueblos: La construcción de la Confederación de las Naciones del Sur, que cubra en su ámbito americano la gran nación suramericana que soñaron nuestros precursores y libertadores del siglo XIX.

A los fines de coadyuvar a tales sueños, desde PSURVE se debe propiciar la alianza de los asalariados del mundo, entre los cuales preexiste el vínculo social del sistema explotador capitalista. Los obreros encabezarían dicha alianza, y junto a ellos deben avanzar los trabajadores del campo, así como los empleados de comerciantes y banqueros, soldados e intelectuales, cada uno con papeles y tareas específicas a la lucha por la liberación social, política y económica.

Finalmente, dentro del modelo liberador socialista que se propugne desde el PSURVE, la democracia representativa formal deberá dar paso a la democracia participativa y protagónica. Igualmente, y con base en la afirmación anterior, la dirigencia del PSURVE deberá integrar la concepción gramsciana de la política (como práctica directa para el ejercicio de poder público) a la tarea de conducción transitoria que le asigne el partido y la sociedad.

NOTA AL ARTÍCULO

1. Extracto tomado de Rivas L., José A. (2002): Transformaciones y crisis de los partidos políticos. La nueva configuración del sistema de partidos en Venezuela. Recuperado el 5 de enero de 2007, del sitio web de la Fundación Centro Gumilla: http://gumilla.org.ve/analisis/analisis_documentos.php.

*Profesor del PFG-Estudios Jurídicos de la sede UBV Los Chaguaramos (Caracas), en las unidades curriculares: Proyecto I y Medios de Participación y Protagonismo del Pueblo.

Por: Julio M. Parada
Fuente: Aporrea
07.02.2007
 
PSUV